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Aprende · Introducción

La menopausia se está redefiniendo

Publicado en octubre de 2026 · Autora: Marcela Garza

Esta lectura en cinco puntos

  1. La menopausia sucede igual que siempre: lo que está cambiando es lo que la ciencia apenas empieza a entender de ella.
  2. Hoy se entiende como una transición neuroendocrina, de la etapa reproductiva a la posreproductiva: no sólo cambian los ovarios, también el cerebro.
  3. En sentido estricto, la palabra “menopausia” es un solo día: el de tu última menstruación.
  4. Las mujeres podemos vivir más de un tercio de nuestra vida después de dejar de reproducirnos. Muy pocas especies de mamíferos tienen una etapa así.
  5. Entender este proceso te ayuda a ver tu cuerpo con más compasión y paciencia, y a hablar mejor con las y los profesionales de la salud.

El proceso hacia la menopausia se está redefiniendo. No porque esté cambiando la forma en que sucede en nuestros cuerpos, claro que no: ha sucedido siempre igualito. Lo que se está redefiniendo es lo que antes no se sabía, porque no ha habido suficientes estudios ni interés para conocerla bien.

Hasta hace unas décadas, la transición a la menopausia se consideraba el fin de la vida reproductiva: los ovarios dejaban de ovular y la mujer dejaba de menstruar. Así de simple, como si el cuerpo de una mujer fuera así de sencillo. Hoy se está redefiniendo como una transición neuroendocrina del cuerpo de una mujer, de la etapa reproductiva a la posreproductiva. Aunque en sentido estricto y de manera oficial en todo el mundo al día de hoy, la palabra “menopausia” es un solo día: el de tu última menstruación.

Es neuroendocrina (cerebro + hormonas) porque, además de que los ovarios dejan de ovular, el cerebro reconfigura la forma en que se comunicaba con el resto del cuerpo a través de las hormonas de los ovarios. Cuando llegamos a esta etapa, el cerebro y los ovarios llevan cuarenta años conversando. Cada mes el cerebro pregunta y el ovario contesta, sin faltar una sola vez. Y la respuesta no se dice en privado: se dice en voz alta, en la sangre, donde todo el cuerpo la escucha. Por eso, cuando esa respuesta empieza a fallar, no se entera sólo el cerebro — se entera la casa entera. Mes con mes, óvulos, ovarios, hormonas, útero y endometrio se coordinan, casi siempre con la perfección de un nado sincronizado, preparando al cuerpo para tener un bebé. Para la naturaleza, la reproducción es lo más importante.

Y aun así, las mujeres podemos vivir más de un tercio de nuestra vida después de dejar de reproducirnos. Somos de las poquísimas especies de mamíferos con una etapa así: la compartimos con unas cuantas especies de ballenas, como las orcas. En casi todas las demás especies, la vida dura prácticamente lo mismo que dura su vida reproductiva.

Entonces nuestro cerebro tiene que cambiar esa comunicación predominante, que ya no será la principal, por una nueva: la de una mujer que se jubiló de su vida reproductiva. El cerebro se libera de tener que preparar al cuerpo para un bebé mes con mes y tiene que adaptarse a mucho menos hormona, y a otra que toma el relevo, para comunicarse de ahora en adelante con el resto del cuerpo.

No todas llegamos a esta etapa por el mismo camino. Si en una cirugía te quitaron los dos ovarios, o si la quimioterapia o algún medicamento los apagaron, esa conversación no se va apagando poco a poco: se corta de golpe. Y si te quitaron el útero pero te dejaron los ovarios, la conversación sigue igual que antes; lo que pierdes es la menstruación con la que se lleva la cuenta. Lo explicamos en Perimenopausia y menopausia: qué cambia en tus hormonas.

Si me permiten una opinión: pienso que a la evolución nunca le importaron nuestros síntomas a los 45, porque lo que nos pasa después de la edad reproductiva casi no cambia cuántos hijos dejamos. A eso se suma que hoy vivimos en un ambiente muy distinto a aquel en el que se formó este cuerpo, y que muchas más mujeres llegamos a vivir esta etapa completa. La naturaleza no iba a resolver esto. La medicina sí podría, y por eso tenemos que exigirle que nos ayude con lo que necesitamos.

Así que, si lo pensamos bien: el origen de todo esto está en el ovario, pero donde más se siente es en el cerebro. Los bochornos, el insomnio, la niebla mental y los cambios de ánimo son, en gran medida, síntomas del cerebro. Durante décadas esta etapa se estudió como un asunto reproductivo, y al cerebro casi nadie lo volteó a ver. Hoy, por fin, se está diciendo en voz alta, y ya hay estudios que fueron a medir lo que pasa en el cerebro en lugar de suponerlo. Por eso las guías internacionales no te sugieren una especialidad específica para tratarte en esta etapa, sino una profesional de la salud con experiencia en menopausia, venga de donde venga.

Cuando entiendes este proceso, entiendes la magnitud de esta transición y puedes ver a tu cuerpo con más compasión y paciencia en esta etapa, que a algunas mujeres nos ha tocado transitar de manera muy difícil.

En este sitio encontrarás información un poco más detallada, pero siempre simple, sobre este proceso. Entenderlo bien te ayudará a comunicarte mejor con las y los profesionales de la salud que te pueden ayudar.

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Fuentes

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Ellis, S., Franks, D. W., Nattrass, S., Cant, M. A., Bradley, D. L., Giles, D., Balcomb, K. C. y Croft, D. P. (2018). Postreproductive lifespans are rare in mammals. Ecology and Evolution, 8(5), 2482–2494. https://doi.org/10.1002/ece3.3856

Gravelsins, L. L., Perović, M., Wood Alexander, M., Splinter, T. F. L., McGovern, A. J., Rabin, J. S. y Galea, L. A. M. (2026). Reframing menopause and menopause hormone therapy as opportunities for healthy aging. Science, 394(6819), 60–68. https://doi.org/10.1126/science.aeg5004

Harlow, S. D., Gass, M., Hall, J. E., Lobo, R., Maki, P., Rebar, R. W., Sherman, S., Sluss, P. M. y de Villiers, T. J. (2012). Executive summary of the Stages of Reproductive Aging Workshop + 10: addressing the unfinished agenda of staging reproductive aging. Menopause, 19(4), 387–395. https://doi.org/10.1097/gme.0b013e31824d8f40

Lumsden, M. A. y Sassarini, J. (2019). The evolution of the human menopause. Climacteric, 22(2), 111–116. https://doi.org/10.1080/13697137.2018.1547701

Mosconi, L., Berti, V., Dyke, J., Schelbaum, E., Jett, S., Loughlin, L., Jang, G., Rahman, A., Hristov, H., Pahlajani, S., Andrews, R., Matthews, D., Etingin, O., Ganzer, C., de Leon, M., Isaacson, R. y Brinton, R. D. (2021). Menopause impacts human brain structure, connectivity, energy metabolism, and amyloid-beta deposition. Scientific Reports, 11, 10867. https://doi.org/10.1038/s41598-021-90084-y

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Secretaría de Salud. (2013, 7 de enero). Norma Oficial Mexicana NOM-035-SSA2-2012, para la prevención y control de enfermedades en la perimenopausia y postmenopausia de la mujer. Diario Oficial de la Federación. https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5284235&fecha=07/01/2013

De dónde viene cada dato: la perimenopausia como transición del cerebro, no sólo reproductiva: Brinton y cols., 2015 (la fuente dice “neurológica”; aquí decimos “neuroendocrina” porque incluye las hormonas), y Mosconi y cols., 2021. La menopausia como un solo día, el de la última menstruación: STRAW+10 (Harlow y cols., 2012) y NOM-035. Más de un tercio de la vida después de dejar de reproducirse, y las orcas: Lumsden y Sassarini, 2019. Las etapas posreproductivas son raras en los mamíferos y se limitan a los humanos y a unas cuantas especies de ballenas dentadas: Ellis y cols., 2018. Las abuelas orca mejoran la supervivencia de sus nietos: Nattrass y cols., 2019. Las guías no nombran una especialidad sino una profesional de la salud con experiencia en menopausia: NICE NG23. Que la selección natural pierde fuerza después de la edad reproductiva y el desajuste con el ambiente moderno son hipótesis de la medicina evolutiva; aquí van como opinión de la autora.

El artículo de Science lo encontré gracias a Emilė Radytė, PhD (@dr.em.neuroscientist).

Quién escribe esto

Soy Marcela Garza, fundadora de No exageras. Vivo una perimenopausia con síntomas muy severos desde los 39 años. No soy médica, investigadora ni periodista: soy paciente, y el único propósito de este texto es que las mujeres nos autoeduquemos. Ninguna institución o empresa me paga para publicar esto, así que no hay una agenda comercial detrás de este contenido. Para esta publicación usé inteligencia artificial como herramienta para buscar, revisar y ordenar la información y pulir algunas partes del texto. Las preguntas, las decisiones y la voz son mías. Cada dato tiene su fuente, para que lo compruebes tú misma. Si encuentras un error, escríbenos a [email protected] para corregirlo y enriquecer esta información para otras mujeres.

Lo que compartimos en No exageras son vivencias y aprendizajes desde el punto de vista de una paciente, no damos diagnósticos ni consejos médicos. Cada cuerpo y cada historia son distintos: cualquier decisión sobre tu salud tómala con una profesional de la salud.

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